¿Mi hija o mi hijo necesita un diagnóstico para venir?
No. Muchos llegan con uno y otros sin ninguno. El diagnóstico no es el punto de partida, ni mucho menos de llegada. A veces es la ocasión para encontrarnos.
¿Esto es una terapia?
No. Es un espacio pedagógico, cuya orientación teórica, clínica y ética viene del psicoanálisis. No hacemos grandes promesas: aquí no hay nada que curar. Pero hay todo por aprender y por crear.
¿Van a hacer tareas?
A veces estudiamos juntos lo del colegio o la carrera, pero no siempre ni todo. No es un refuerzo escolar: construimos con cada uno su propia manera de relacionarse con el saber.
¿Qué pasa si mi hija o mi hijo no quiere ir?
El espacio nunca obliga. Nos preguntamos qué más podemos proponer, y damos lugar tanto a las ganas como al desgano. Que pueda reconocer por qué no quiere, sin que una voz experta le diga qué tiene, ya es parte del trabajo.
¿La familia tiene que participar?
Sí, es esencial. Las familias y quienes cuidan a los muchachos hacen parte del proceso, porque las dificultades y los diagnósticos permean a todos en casa.
¿Cuánto dura y con qué frecuencia?
No hay una duración fija. Puede ser media hora a la semana o varias horas, según lo que cada uno necesite. Se acuerda con cada familia y se va transformando durante el proceso.
¿Es presencial o virtual?
Las dos cosas. Los encuentros presenciales son en Medellín. La modalidad virtual es posible en algunos casos, por ejemplo cuando la persona vive en otra ciudad; lo evaluamos caso por caso.
¿Desde qué edad?
No hay una edad mínima ni máxima. Cómo se organiza el espacio con cada uno, y quién lo acompaña, depende de cada caso.
¿Trabajan con adultos?
Sí. Acompañamos también a jóvenes en la universidad y a adultos, incluidos quienes siguen teniendo dificultades para leer o escribir, o a quienes les aparecen de repente.
¿Hablan con el colegio?
Cuando hace falta, sí, y a veces acompañamos al muchacho en su colegio o su universidad. Siempre cuidando que eso no lo haga sentir expuesto. También nos articulamos a la construcción de adaptaciones escolares si es posible y necesario.
¿Y si mi hija o mi hijo no tiene ninguna dificultad?
También puede venir. Hay familias que eligen que sus hijos vivan y exploren la lengua desde la relación singular que establecen con ella: como lazo con otros y como relación con el propio cuerpo.
¿Cuánto cuesta?
Cada acompañamiento es distinto, así que lo conversamos con cada familia.
¿Cómo empezamos?
Escríbenos o mándanos un audio por WhatsApp, o escríbenos al correo, contándonos un poco qué está pasando. Te respondemos para conversar. También si escribes desde un colegio o una institución.