alaqaladra

Un espacio para que la letra tome cuerpo en la palabra

Acompañamiento en la relación con la lectura y la escritura · Medellín

Qué y cuándo acompañamos

Acompañamos a niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas en su relación con la lectura y la escritura. Junto a sus familias y/o cuidadores, y/o instituciones.

Cuando leer y escribir se vuelve difícil

A veces las letras se voltean, se cambian o no aparecen. A veces leer parece imposible; duele, cansa o da miedo. A veces simplemente lo rechazamos sin saber por qué. Muchos estudiantes llegan con un diagnóstico; como dislexia, afasia o TDAH. En muchos casos después de pasar por diferentes terapias. Otros llegan sin ningún diagnóstico, solo con una dificultad.

Aquí el diagnóstico no es el punto de partida, ni mucho menos de llegada. Algunas veces es la ocasión para encontrarnos. La oportunidad es el deseo de resolver en torno a cuestiones del lenguaje.

Otra relación con el lenguaje

Este espacio también es para quienes no tienen ninguna dificultad. Afines a otras formas de pensar el lenguaje, algunas familias eligen que sus hijos vivan y exploren la lengua desde la relación singular que se establece con ella, como brújula para el aprendizaje de la lectura y la escritura.

El lenguaje no es solo una herramienta para comunicarse o lograr aprendizajes curriculares. Es lo que nos permite hacer lazo con otros, tener y relacionarnos con el propio cuerpo. Hacernos de esta condición de ser humanos, entendidos como la especie que tiene esta relación particular con el lenguaje.

Colegios e instituciones

También conversamos con colegios e instituciones que quieran pensar sobre sus procesos y enfoques de otra manera.

Cómo trabajamos

Del diagnóstico a la pregunta

Casi todos llegan diciendo «es que yo tengo dislexia». Pero ¿y qué es eso? Con el tiempo, se pueden decir otras cosas «lo que pasa es que yo volteo la b y otras letras» o «yo no veo estas letras». Lo que otros nombraron por ellos se vuelve algo que puede estar en lo ajeno, pero a cambio se puede saber de sí mismos y entonces hacer también de forma singular con esas letras que se presentan tan 'difíciles'.

Nadie está obligado

El espacio nunca obliga. Si un muchacho no quiere venir, ¿Qué más podemos proponer allí?. Él puede ser parte activa del proceso, y esta es una de nuestras grandes apuestas. El trabajo también propone reconocer esa falta de deseo, sin que una voz experta le diga siempre qué tiene. Sino dándole lugar a la gana y el desgano y a las formas en que se puede abrir espacio al saber.

Con la familia

Las familias y quienes cuidan a los muchachos hacen parte del proceso, siempre. Cuando alguien en casa se dispone a pensar con preguntas nuevas, a vincularse, esto enriquece el proceso. Porque en los entornos, las dificultades y diagnósticos permean a todos.

Estudiamos juntos

Lo que haya que estudiar, lo estudiamos juntos, en el colegio o en la carrera. Y lo que no sabemos, lo investigamos juntos. También, si hay lugar, acompañamos el retorno al colegio o a la universidad cuando se ha interrumpido.

Cada proceso es único

No trabajamos con los conocidos métodos de aprendizaje del código escrito de la lengua, ni con correcciones, ni procesos repetitivos. El espacio se diseña con cada uno, según lo vamos construyendo juntos: sobre sus dificultades, pero también sobre sus posibilidades. Puede ser media hora a la semana o muchas horas; presencial en Medellín o virtual. Esto siempre sujeto a las posibilidades de cada uno.

Un espacio pedagógico

Este es un espacio pedagógico, cuya orientación teórica, clínica y ética se aborda desde el campo del psicoanálisis. No hacemos grandes promesas: aquí no hay nada que curar. Pero hay todo por aprender y por crear.

Otra manera de pensar la lectura

Lo que hacemos nace de años de procesos de acompañamiento e investigación. Estas son algunas de las cosas que hemos aprendido.

Leer le pasa a alguien

Leer no es solo una función del cerebro que se entrena. Es algo que le pasa a alguien y en ese paso se cuenta su historia, sus miedos y sus deseos, se inscribe en el mundo social, se relaciona con el propio cuerpo y se logra construir lazos.

Las dificultades van y vienen

Hemos visto muchachos con diagnóstico que, en ciertos momentos, leen sin ninguna dificultad. Las dificultades aparecen, cambian o desaparecen de la mano de lo que le va pasando a cada uno. No son una avería y mucho menos algo fijado. Otras veces eso que no desaparece toma una forma distinta, entonces a partir de construcciones nuevas hay puentes nuevos hacia el saber, hacia las palabras o hacia los textos.

Los errores dicen algo

Una letra volteada o una palabra cambiada fallan en la lectura correcta, pero aciertan en otro sentido: dicen algo de quien escribe. Antes de corregirlos, nos interesa escucharlos y en la significación y resignificación de estos, el error ya es otra cosa. A veces algo que deja de necesitarse.

Corregir no alcanza

Lo que cambia no depende de repetir ejercicios, sino de que cada uno encuentre otra manera de relacionarse con la lengua y pueda hacer algo propio con lo que le pasa.

La escuela también puede ser un lugar para lo singular

A veces, sin quererlo, las adaptaciones terminan separando a los muchachos de los demás, y los diagnósticos que llegan tarde pesan como una marca. No culpamos a la Escuela: creemos que puede ser un lugar privilegiado que se abra a lo singular de cada uno.

No venimos a decir que todo lo anterior estuvo mal

Muchas familias llegan después de muchas terapias. No se trata de invalidar otros caminos, sino de hacerles nuevas preguntas. De proponer otra forma, otra apuesta, otra puerta.

Pensamos la dificultad para leer y escribir como un modo particular de habitar la lengua. A veces más que dificultad es solución y entonces otras preguntas sobre el aprendizaje pueden permitir la elaboración de otros puentes y rutas hacia el saber.

Preguntas de las familias

¿Mi hija o mi hijo necesita un diagnóstico para venir?

No. Muchos llegan con uno y otros sin ninguno. El diagnóstico no es el punto de partida, ni mucho menos de llegada. A veces es la ocasión para encontrarnos.

¿Esto es una terapia?

No. Es un espacio pedagógico, cuya orientación teórica, clínica y ética viene del psicoanálisis. No hacemos grandes promesas: aquí no hay nada que curar. Pero hay todo por aprender y por crear.

¿Van a hacer tareas?

A veces estudiamos juntos lo del colegio o la carrera, pero no siempre ni todo. No es un refuerzo escolar: construimos con cada uno su propia manera de relacionarse con el saber.

¿Qué pasa si mi hija o mi hijo no quiere ir?

El espacio nunca obliga. Nos preguntamos qué más podemos proponer, y damos lugar tanto a las ganas como al desgano. Que pueda reconocer por qué no quiere, sin que una voz experta le diga qué tiene, ya es parte del trabajo.

¿La familia tiene que participar?

Sí, es esencial. Las familias y quienes cuidan a los muchachos hacen parte del proceso, porque las dificultades y los diagnósticos permean a todos en casa.

¿Cuánto dura y con qué frecuencia?

No hay una duración fija. Puede ser media hora a la semana o varias horas, según lo que cada uno necesite. Se acuerda con cada familia y se va transformando durante el proceso.

¿Es presencial o virtual?

Las dos cosas. Los encuentros presenciales son en Medellín. La modalidad virtual es posible en algunos casos, por ejemplo cuando la persona vive en otra ciudad; lo evaluamos caso por caso.

¿Desde qué edad?

No hay una edad mínima ni máxima. Cómo se organiza el espacio con cada uno, y quién lo acompaña, depende de cada caso.

¿Trabajan con adultos?

Sí. Acompañamos también a jóvenes en la universidad y a adultos, incluidos quienes siguen teniendo dificultades para leer o escribir, o a quienes les aparecen de repente.

¿Hablan con el colegio?

Cuando hace falta, sí, y a veces acompañamos al muchacho en su colegio o su universidad. Siempre cuidando que eso no lo haga sentir expuesto. También nos articulamos a la construcción de adaptaciones escolares si es posible y necesario.

¿Y si mi hija o mi hijo no tiene ninguna dificultad?

También puede venir. Hay familias que eligen que sus hijos vivan y exploren la lengua desde la relación singular que establecen con ella: como lazo con otros y como relación con el propio cuerpo.

¿Cuánto cuesta?

Cada acompañamiento es distinto, así que lo conversamos con cada familia.

¿Cómo empezamos?

Escríbenos o mándanos un audio por WhatsApp, o escríbenos al correo, contándonos un poco qué está pasando. Te respondemos para conversar. También si escribes desde un colegio o una institución.

Sobre el nombre

Qaladra es palabra escrita al revés: la p se vuelve q y la b se vuelve d. Así la escriben, y la leen, algunos de los muchachos que han enseñado desde su singularidad a este espacio. El nombre nace de eso que se pensaría que es la escritura de un error. Pero aquí no se corrige: Aquí jugamos. Así nació alaqaladra, que cuando otro lo leyó, dijo: "abracalabra", la magia. Y eso es: la fórmula que hace aparecer algo más, la palabra mágica. A la palabra, hacia donde apunta este acompañamiento.

Seguir leyendo la historia del nombre

El nombre tiene tres tiempos. El primero es que invita al juego: ya demanda algo del lector. El segundo es que uno tiene que quedarse ahí un momentico, tratando de estar seguro de lo que está leyendo: ahí está el efecto espejo. Y el tercero es que después aparece la sombra, que es la que dice lo que uno va a leer.

Quiénes somos

Soy Lina Chancí Navarro, docente de lenguaje. Los procesos de alfabetización son lo mío. He trabajado en ellos de muchas formas, escenarios, personas y momentos.

En algún momento algo más faltó. Había explorado muchas formas de alfabetizar, y aun así me encontraba con muchachos con dificultades en las que no sabía cómo intervenir. Necesitaba entender, de una forma mucho más profunda, qué es lo que pasa con la lengua, para entender qué es lo que nos pasa.

En el psicoanálisis encontré una forma de pensar al ser humano en relación con el lenguaje: atravesado por él. No en lo técnico, sino en lo que nos hace humanos, lo que nos duele, lo que nos impide y lo que podemos hacer con eso. Hace casi cuatro años inició este nuevo viaje con un estudiante con muchas preguntas y luego llegó otro más. Entonces decidí buscar un espacio académico para pensarlo y la maestría abrió todas las ventanas a estas preguntas y estas ideas.

Licenciada en Educación Básica con énfasis en Humanidades, Lengua Castellana (Universidad de Antioquia). Maestría en Psicología y Salud Mental, con énfasis en psicoanálisis (Universidad Pontificia Bolivariana), con la tesis ¿De qué es síntoma la dislexia?

Contacto

Si quieres conversar sobre un acompañamiento, para ti, para tu hijo o para alguien de tu familia, escríbenos o mándanos un audio. Así podemos escucharte o leerte con calma y responderte bien.

Encuentros presenciales en Medellín o virtuales, según cada caso. También conversamos con colegios e instituciones.